La fragilidad es un denominador común de la mayoría de los hábitats y especies de Jaizkibel-Ulia, tanto en las áreas marinas como terrestres y en las delicadas geoformas de arenisca. Dicha fragilidad es uno de los factores esenciales a tener en cuenta para la conservación de este patrimonio. Para ello, es necesario un trabajo coordinado, serio y eficaz por parte de los organismos y administraciones correspondientes, así como la concienciación social y personal. En resumen, una actitud respetuosa hacia nuestro patrimonio más atemporal.